
INTERIOR. DIA. CENTRO DE DESINTOXICACION.
De fondo suena música clásica y Conchi se relaja leyendo una revista. Dos hombres trajeados se acercan a ella y se paran a su lado. Uno de ellos -el de aspecto más gentil- le dice que vienen de parte de la dirección de Dirty Clothes.
De fondo suena música clásica y Conchi se relaja leyendo una revista. Dos hombres trajeados se acercan a ella y se paran a su lado. Uno de ellos -el de aspecto más gentil- le dice que vienen de parte de la dirección de Dirty Clothes.
DESCONOCIDO: ¿Qué tal estás?
CONCHI: Bien, la verdad que este tiempo que me estoy tomando para curar viejas heridas me está sentando muy bien.
DESCONOCIDO: La encuentro perfectamente. Creo que ya va siendo hora de que abandone este centro y vuelva con su familia.
CONCHI: Nada me gustaría más. Pero los médicos me han aconsejado quedarme hasta finales del verano, pues todavía no estoy del todo bien. Si vuelvo a casa sin estar totalmente recuperada podría recaer y luego sería mucho peor…
DESCONOCIDO: Nos aseguraremos de que no vuelva a recaer, pero insisto, necesito que haga sus maletas y vuelva con nosotros a su casa. A estas alturas todavía no se ha metido una entrada sobre las vacaciones y los altos mandos de Dirty Clothes necesitan que estén todos los Rufianes al completo.
CONCHI: Lo siento, “pero insisto”, eso podría ser muy perjudicial para mi estado mental. A finales de septiembre me darán el alta y volveré…
DESCONOCIDO: No nos dejas otra alternativa.
El hombre de aspecto afable que habla con Conchi le hace una señal a su compañero, mucho más rudo, e inmediatamente ambos sacan una pistola y apuntan con ella a la cabeza de Conchi.
DESCONOCIDO: Ahora mismo recoges tus cosas y te vuelves con nosotros. Si te niegas o nos delatas, te volamos la cabeza.
Acto seguido, Conchi obedientemente se encamina a su habitación y hace las maletas. No le queda otro remedio que volver con su familia. Al fin y al cabo, pronto se irían de vacaciones.

