
Y la señora que apareció de la nada le explicó a Jemy, con lágrimas en los ojos, que su pobre gato Ramiro se había subido al árbol y no había forma de bajarlo. “No tema señora, yo subiré y se lo devolveré”, aseguró el aguerrido primo lejano de los Rufianes.
Pero pese a todo salió victorioso y consiguió devolverle a la señora su adorada mascota. Lo que no sabía Jemy que muy pronto volverían a reclamar su ayuda. CONTINUARÁ...


















